Glup 2.0

Pedro M Martínez

lunes, 26 de octubre de 2026

Crisis.



No sé muy bien para qué sirve cada uno, pero tengo la casa llena de electrodomésticos. Por eso y por muchas cosas más durante muchos años, a las 14,20H llegaba del trabajo a mi casa y tenía un plato de comida humeante sobre la mesa, cada día un menú diferente. El armario era un prodigio de puntualidad, siempre había varias camisas limpias, planchadas, los trajes cepillados, los zapatos relucientes, la casa entera también relucía. No voy a decir siempre, pero algún fin de semana practicaba sexo con mi chica.

De pronto todo ha cambiado. Resulta que la comida no se hace sola, que hay que pensar qué hacer para comer, bajar al mercado a comprarla, acarrearla a casa, prepararla, que lleva su tiempo y rezar para que te salga bien. Llevo varios días comiendo en el chino de la esquina. 

Con la ropa pasa lo mismo, las camisas y calzoncillos se acumulan en una pila que amenaza ya con inundar la cocina, hay que meterla a la lavadora, con jabón, sacarla, tenderla, recogerla, doblarla y plancharla, que tiene su técnica. Me han dicho que hay unos establecimientos que se llaman tintorerías, lavanderías, algo así, que te dejan la ropa como nueva. No sé si cobran por hacerlo, preguntaré.

En el trastero encontré el aparato ese que llaman aspirador. La última vez que quise utilizarlo parece que tenía llena la bolsa o algo así. En la IA he encontrado que hay que cambiarla cuando pasa eso,  seguro que el cortinglés me dicen qué hay que hacer.

Pero de todos estos cambios el más sorprendente es que la chica que dormía a mi lado durante tiempo y tiempo, hace unos días que no está, no sé nada de ella. No recuerdo cómo se llamaba, ¿Conchi?, no esa era otra, no sé, siempre le decía “cariño”, o “vida”, para no confundirme.   El caso es que no tengo con quién tener sexo ni con quién discutir.

Creo que no leí bien el libro de instrucciones de la vida, hay algo que no entendí del todo. 
Estoy en crisis.

domingo, 25 de octubre de 2026

Géza Vastagh.

Géza Vastagh.

 


Mira, mira, la vida va por ese camino, por este y por aquel otro, hasta llegar a la tapia, allí donde da la vuelta el viento. Hay un murmullo de soledades, hay una golondrina que no sabe volver de África, hay un frasco de cristal lleno de miedo verde, hay un nombre que pinto en las esquinas oscuras para que nadie sepa, solo lo verán los mendigos que buscan refugio bajo los cartones. También la mujer de los gatos, esa, ¡Eh, oye, tú!

sábado, 24 de octubre de 2026

Océano de luz.

 

Summer Night by Akageno Saru


Cortázar murió en París en 1984 y parece que fue ayer, a decir verdad, a veces parece que todo fue ayer. Sin embargo el hoy da codazos, quiere abrirse paso, nos zarandea entre las peligrosas olas de la incomunicación. El puerto está lejos y nado en la imperiosa resaca de resistir el ahora. El pérfido fantasma de la imprudencia me sumerge la cabeza en el agua oscura, un mar en cuyo fondo reposan los recuerdos con los pies aprisionados en un bloque de cemento.
Me salvarán aquellos cursillos acelerados de inmersión a pulmón libre que hice cuando las tempestades de otoño.
Y una mujer que tiene los ojos oscuros y un océano de luz en el corazón.



viernes, 23 de octubre de 2026

Federico

 "Nadie comprendía el perfume 

de la oscura magnolia de tu vientre. 
Nadie sabía que martirizabas 
un colibrí de amor entre los dientes."

Federico García Lorca (Fuente Vaqueros,  1898 - Víznar, España, 1936) no es un poeta del gusto de Parker, de hecho borra sus poemas de las paredes con cal y romero, los difumina sin saber que las palabras brillan y traspasan la mirada de los paseantes de la feria, de los conductores de carricoches, de los inválidos con muletas amarillas, de los niños con las rodillas arañadas y añas atentas, los perros ladran bajo las farolas verdes con luz cenicienta y rumores como niebla en la ciudad del sur donde amanece con brasas de sol en las nubes sobre el mar. Quizás Parker no estuvo atento aquel día, por eso va y vuelve de la Andalucía de sus amores en busca de la estrella que le ciegue. 

jueves, 22 de octubre de 2026

El bote de Nazario.



Era el límite de mi territorio, bajaba la ría, melancólica y oscura, entonces todavía volaban gaviotas sobre las aguas revueltas. Por poco dinero, Nazario y Txomin cruzaban en sus barcas a los pasajeros de una a otra orilla.

Esperaba a Carmen sentado en un banco junto a las escalerillas. Cuando llegaba, sin decir nada, me ponía a su lado y en ese breve trayecto apenas nos mirábamos. Luego ella seguía por la alameda, con sus libros bajo el brazo, yo iba al taller.

Un día le di los buenos días, me contestó y desde entonces hablábamos, no demasiado, sobre los Beatles, sobre los hippies, cosas de entonces.

Otro día le di la mano para ayudarle a subir a la barca y ya no se la solté. Tampoco me la soltó ella cuando llegamos al otro lado. Así caminamos durante semanas.

Era junio, aquel día vino con su padre, un señor alto y serio, con bigote. Al llegar a mi lado me dijo, amenazante, nunca más, ¿te enteras? Solo eso, sin más explicaciones.  Era viernes y el trabajo se me hizo interminable.

Carmen no volvió a cruzar la ría sobre la barca de Nazario.

Me duró hasta septiembre, me ahogaba sin verla, aquel verano ni siquiera fui a la playa.

Luego supe que a su padre le habían destinado a Burgos y ahí terminó mi espera.

Fue justo el día antes de conocer a María Jesús.



Bien, vuelva el jueves a la misma hora– dijo el doctor.

Perfecto, gracias- dije.

Y me fui.

Anamnesis (del griego αναμνησις, anámnesis = traer a la memoria) significa 'recolección', 'reminiscencia', 'rememoración'. La anamnesis en general apunta a traer al presente los recuerdos del pasado, recuperar la información registrada en épocas pretéritas.
En medicina, la anamnesis es el término médico empleado en los conocimientos y habilidades de la Semiología clínica, para referirse a la información proporcionada por el propio paciente al médico durante una entrevista clínica, con el fin de incorporar dicha información en la historia clínica.
En filosofía, palabra utilizada por Platón al referirse a la capacidad que tiene el alma para recordar la esencia que ésta pierde al entrar a un nuevo cuerpo. Éste fenómeno se presenta mediante el uso de la dialéctica.
En psicología es la recopilación de datos sobre el paciente para poder reconstruir su historia personal y situar sus síntomas en la dinámica de la evolución individual. Desde el punto de vista del paciente puede referirse a la traída a la memoria de las ideas de los objetos o hechos olvidados. Se estructura en dos fases: una es la objetiva que se realiza con los familiares y allegados del paciente. La otra es la subjetiva que se realiza directamente con el paciente y que se llama así pues los datos del paciente están o pueden estar cargados de datos subjetivos. Es importante revisar el estado premórbido del paciente para conocer su tipo de vida antes del problema psicológico o médico que padece.

miércoles, 21 de octubre de 2026

Aburridas/os.



(Debo decir que desde el principio, en aquella reunión, mis pensamientos y deseos no eran obscenos, no, al contrario, la ternura me desequilibraba y ansiaba fundirme en abrazos de entonces, tanta dulzura goteando, horadando el gesto sobrio, calando hasta el punto de no retorno y enfermedades, ellas y ellos solo hablaban de enfermedades.  Entonces dije la palabra mágica…sexo. Todos rieron, pasados unos segundos siguieron contando sus desgracias.)

Me fui a casa, vaya grupo tan aburrido.

martes, 20 de octubre de 2026

No hay más.



El destino se consuma mientras florecen los almendros, los patos vuelan hacia el sur, la actriz se empolva el rostro antes de salir al inhóspito escenario, un señor rubio  deshace los nudos del azar con dedos torcidos, un dios agoniza en el extrarradio, los ángeles velan las creencias de las mujeres piadosas e inmóviles rezando en la pérgola donde los perros buscan sus límites antes de la condena final. Eso es todo.

lunes, 19 de octubre de 2026

Antropófago.



El cojo Peroche canta por soleares en una mañana de octubre, con un débil sol entrando por la claraboya que no tengo. Escribo para ti, Isabel, que estás al otro lado del mundo, bajo un tejado de pizarra y gorriones junto al mar que muerde con sal las ventanas de tu casa, las estrellas que miras sin mirar, las olas de lo que fue dejando algas embusteras en el arenal de entonces.

Descontrolado, así me has dejado.
Con solo dos palabras.
El otro.

Preservaba la ternura como un jardinero que cuida los arbustos malheridos de la memoria. Podaba con mis dientes los pliegues del pasado. Con obsesivo celo protegía los brotes del cariño, de la atracción creciendo como madreselva que se adhería a mi alma con más y más fuerza. Comíamos cerezas, tomábamos café, cortábamos jamón con afilados cuchillos, nos mirábamos a los ojos y se encendían las alarmas sin asustarnos,

Y ahora esas dos palabras vacían los aljibes, agostan los parterres, queman la hierba, rompen los esquejes, dejan la tierra oscurecida, infértil, con un viento trágico que se lleva los sueños, se incendia el monte junto al penal de no verte.

Evoco, medito, rumio, me refugio en la imposible lucidez, me escondo en el contrabando de palabras. Viajando al abrigo de las miradas inoportunas me oculto, disimulo, selecciono la voz que aparente, que disfrace, no, tiempo de tragedia, tiempo nublado en otoño del norte, voces fragmentadas, entrecortadas, no hay cobertura, obsesiva imagen de tu cuerpo reflejando la luz leve que se filtra por la persiana que protege, hondura en la aparición de caricias que atesoramos como una oración selectiva, protectora, intensidad en los besos que antes no nos dábamos…

Pero de súbito…el otro.

En la radio el Brillantina se marca unos tangos, músicas que antes no, canciones saliendo de un arcón bajo la cama sin dosel. Te escribo, Isabel, sobre las rocas del acantilado, desafiando los tambores y las certezas; te escribo en la orilla, saltando las rayas del agua, el misterio, el miedo, la sombra ciega que me ofrece tres deseos, la visita piadosa del todavía, trágico como un actor desdentado, ridículo como un cómico a caballo entre lo imposible y la pirueta, con un gorro de cascabeles, con una nariz postiza, roja, silbando, con los pulmones abiertos a la resaca de ese otro.

Pongo las cartas sobre la mesa, esta es una partida en la que nadie gana, tres envido y llevo pares, órdago al juego y ahora me sales con que no hay otro, que ni siquiera yo soy uno y nos reímos bajo la parra, fotografiamos a los cisnes entre los juncos, desafiamos las miradas de los desocupados en el muelle, de los marineros en tierra, de los que levantan plazas de toros, de los capitanes de barco en la proa de la inactividad, de los vecinos asomados al balcón, de los guardias civiles en sus torretas, de los surfistas avistando olas, de las gaviotas que se ríen, inoportunas, y graznan y nos señalan con sus picos amarillos y ahora recojo el mantel y dentro estamos tú y yo y esta historia renacida y cierta.

Me has convertido en un antropófago.

domingo, 18 de octubre de 2026

The big combo

 

Agente especial (The big combo),

(Cine negro, 1955, Filmin)

 

Cornel Wilde que lo mismo hacía de trapecista, espadachín, galán o explorador de la selva perseguido por tribus salvajes, es aquí un teniente de policía que, de forma pertinaz, quiere encarcelar a un malvado gánster, Richard Conte (que estaba encasillado en estos papeles). En el fondo parece que el teniente está enamorado de la novia del malo, la chica buena (Jean Wallace, su esposa en la vida real. Sosa), aunque tiene una relación con una bailarina, la chica mala (Helene Stanton, muy maja). Debo decir que, para mí, la mala es la buena y la buena es la mala. Por cierto, hay una frase genial  de la bailarina  "Cuando ella vuelva a hacerte daño no tardes tanto en volver", genial. . En esta película participan el veterano y eficaz Brian Donlevy, unos jóvenes Lee Van Cleef (Fante) y Earl Holliman (Mingo). Añadiré que tiene buena fotografía y música, pero que el guion se queda corto. Para pasar la tarde vale, ahí nos quedamos.  

sábado, 17 de octubre de 2026

Pasaporte caducado.

 


Despavoridos,  rugen los tigres del destierro, los caminos forman un círculo en el que siempre estoy aburrido en el punto de partida, sentado en el rocío antes del amanecer.

Mi amada, puedo contarte que tengo una amiga que se llama Isabel y que vive en Burdeos.

Y que he llegado a una conclusión, quizás no te amo a ti sino a lo que veo de ti.

Por otra parte te informo que la cena fue magnífica, toda la mesa era alegría, reíamos, solo S estaba absorta en descubrir las claves de esa risa. Alguien dijo un nombre, el tuyo, y todos nos miramos como si de pronto nos desconociéramos, las voces se rompieron.

Salí al jardín a fumar, miré las luces del comedor ahora en silencio, miré la ciudad dormida, abajo, volví a entrar en la casa, me puse el abrigo y me fui sin despedirme. La sombra de tu recuerdo me siguió entre las callejuelas hasta la autopista.

Ah, también te digo que tengo el pasaporte caducado.


Mi foto
Bilbao, Euskadi
pedromg@gmail.com

Creative Commons License Page copy protected against web site content infringement by Copyscape ecoestadistica.com site statistics

Vistas de página en total

Lo que hay.(Desde 08.02.07)

Se quedaron

Así vamos

Aquí desde 08.02.2007

(Antes en Blogia desde 07.2004)

(Y mucho antes en "La tertulia en Mizar")

7.824 entradas